EN EL SIGLO DEL DESAFIO.

imagesSiempre se partió de un enfoque erróneo. Hasta la crisis del 2008 se creía en una economía sostenida a través del crédito y la multiplicación hipotecaria, junto a la desregularización financiera. El resultado fue el estallido de la burbuja inmobiliaria en los EEUU y su extensión por todo el planeta ante una estructura de interconexión para bien o para mal. Han pasado siete años y no parece haberse aprendido la lección. Se hace hincapié en tratados secretos cuyo objetivo es delimitar el ya escasísimo poder de los estados para convertirlos en esclavos de un capitalismo agonizante que vive en la matrix de las cifras.

De los préstamos se pasó a la exportación como motor de los países, ante un débil consumo interno. Al final todas las soluciones conducen a lo mismo ante un sistema ineficiente y todo apunta un frenazo en la economía mundial, en China, en los llamados países emergentes y en el primer mundo, sumido en una crisis sin parangón. Brasil ya entró en caída libre, mientras comienza a resentirse el crecimiento en países como Perú, por poner un solo ejemplo. La bolsa China ha entrado en situación crítica ante una burbuja financiera similar a la que se dio en el año 1929 y no sólo eso: el FMI apunta al peligro de la burbuja del valor de los activos financieros de los bancos. ¿Quién da más?

Las tensiones internacionales son un hecho palpable. La crisis con Rusía tras la invasión de Crimea ha supuesto un antes y un después en el modo el que los países solucionan los problemas, lo que recuerda a la invasión de Polonia por parte Hitler, así  como su anexión de Checoslovaquia dos años antes en 1937. El temor de Putín a la OTAN y la necesidad de ésa de protección de sus fronteras, pone en el escenario de nuevo una especie de guerra fría con contra el comunismo, sino con intereses que se puede considerar peligrosos.

Es un hecho que algo ocultan lo tahúres de la economía mundial. Los datos del PIB son tan ridículos que hasta Grecia, sumida en una crisis terrible, ha incrementado su crecimiento en un 0,9 % durante el mes del llamado corralito en este año, mientras España, que tanto presume de haber salido de la crisis, lo ha hecho en un 1%. ¿Qué tipo de confianza se puede tener en esas cifras oficiales de la macroeconomía  que sueltan cuentas sin abordar las dificultades de la economía real? ¿O es que el capitalismo se ha convertido en un juego acorde con el manejo de unos cuantos?

Hablar de un colapso económico mundial, lento e imperceptible, no es algo descabellado, en un futuro no tan próximo. Los movimientos ideológicos de ultraderecha se extienden por Europa, recordando viejos vientos anteriores a la segunda guerra mundial. El ataque a los refugiados en Alemania por grupos neonazis, la dureza creciente de las críticas  a Schengen o las nuevas medidas aprobadas en Londres contra la inmigración ilegal suenan a lo mismo, aunque parezcan cosas muy distintas. La decadencia de la infraestructura de la política internacional es más que evidente y corremos un serio peligro de inestablidad si no se toma una verdadera conciencia del problema o desafío que nos plantea el siglo XXI, algo que parece no querer aceptarse pero que se impondrá sí o sí.

ÁNGEL VILVOORD.

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.