UNA ESPAÑA A LA GRIEGA

No hace mucho que se celebraron elecciones en Grecia y el resultado fue la ingobernabilidad. No sólo no hubo mayorías sino que tampoco fue posible hacer acuerdos. El resultado fueron otras elecciones. Grecia llevaba un lastre de una pesada crisis económica y política que acabó con los partidos tradicionales, que la sometió a la Unión Europea y el FMI hasta niveles insostenibles, hasta el punto de que el país quedó completamente hipotecado a los intereses internos y ni tan siquiera la izquierda ni un referendum lograron derrumbar a la troika. Al final Syrinsa tuvo que rendirse ante sus amos.

España lleva una larga crisis, que, acompañada por una terrible y justificada desconfianza de la clase política, ha llevado el resultado electoral a un auténtico caos en el que nadie tiene el apoyo suficiente. Muchos piensan que se repite la historia griega con elecciones en mayo para poder hacer un nuevo gobierno tras el desastre el saliente PP y su presidente Rajoy.

images (1)Ni el PP ni el PSOE lo tienen claro, ni pactando ni con Ciudadanos ni Podemos. Más allá del resultado electoral, de todos conocido ya, llama la atención el hecho de que el mensaje ha sido el diálogo, el cambio y que por fin los políticos se eliminen ese ego para comprender que en realidad sin los ciudadanos los que dirigen no son nada y que la democracia los puede hacer morder el polvo en cualquier momento, tal como ha ocurrido en España. ¿Qué queda de la petulancia con el PP sacó leyes tales como la ley mordaza, la ley de educación anacrónica o el burdo intento de reformar la ley del aborto, sin mencionar amnistía y otros resquicios de tufillos franquistas? ¿Pueden permitirse tales lujos en esta situación a menos que un partido tan derechas como ellos lo consienta ? ¿Y de haberlo será Ciudadanos?  De continuarse con esas políticas está claro que no serían los únicos en apostar por el viejo espíritu del 77 con el dictador vigilante.  ¿Qué permanece por otra parte del espíritu cambiante del PSOE, que en lo social es progresista y en lo económica algo contradictorio? ¿Está dispuesto a aceptar un cambio en las reglas de las autonomias, tal como propone Podemos o burlar las recomendaciones de Bruselas en lo económico si es que este nuevo partido de izquierdas llega al consejo de ministros o simplemente seguirá con su estela tradicional? En ninguno de los dos casos se llega a 160 diputados, aunque se ceda.

Lo que el pueblo español ha gritado es la necesidad de un cambio más allá de las ideologías y los partidos y que las iniciativas se dirijan a las personas que mantienen la economía del país, las cuales, desahuciadas por la crisis, se han visto arrastradas al 15M y a Podemos como resultado final. Ni la misma Europa convence a las necesidades de los españoles, los cuales ven como la pobreza se convierte en un cáncer social, ante una deuda pública que asciende casi al 100% y que amenaza con ser mayor, dando al traste con los requisitos de las organizaciones económicas.

Tres o cuatro meses en estas condiciones no van a sentar bien a la economía española, cuarta de la UE y lo que se plantea es de tal enjundia que, de imponerse planteamientos frívolos basados en los recortes, la reducción de salarios o de todo tipo de ayudas para que cobren primero los de siempre, hará que el mensaje caiga en saco roto. La sociedad española se encuentra en situación de emergencia y no está para más experimentos que no sean los que crean una sensación de seguridad en la ciudadanía, algo que los nuevos diputados tienen que asimilar. Por lo tanto a los del PP les tocará el amargo sabor de la derrota y tener que amarrarse la lengua para ver si la sociedad española sufre al menos al escucharlos algún tipo de amnesia grave y al PSOE le corresponde coger de una vez al toro por las astas y salir de su ostracismo y comodidad, asumiendo la realidad de las personas. Si ninguno de ellos se cambia el chip, la lucha entre los elegidos y los que eligen será una constante porque los de siempre ya no tienen máscaras y está muy claro quién es quién en este tablero de ajedrez.

Sólo queda confiar en la buena fe y propósito, al tiempo que el ego no se les suba ni a Ciudadanos ni a Podemos para que no sigan la estela lamentable de sus predecesores. En otras palabras habrán de redefinir la palabra democracia a través de un Estado que realmente lo sea con derechos para los necesitados y la creación de una verdadera sensación de justicia en un país hastiado y casi sin salida. Si no…¿Cómo se explican estos calamitosos resultados…?

ÁNGEL VILVOORD.

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