RUIDOS EN EL GALLINERO

La tortuosa ruta para tener un gobierno en España, nada extraña tras la caída del bipartidismo y el hundimiento del PSOE y el PP, no sólo supone un cambio radical de escenario sino de tácticas. Las viejas tácticas de los antiguos y adquiridas por los nuevos suponen volver a lo mismo, a que los partidos defiendan sus principios dogmáticos como si éstos fueran tan sagrados que estuvieran por encima de las necesidades humanas. No podemos olvidar que el país sigue en crisis y que millones de personas viven en la pobreza o muy cerca de ella, razón por la cual se requiere una toma de conciencia urgente y rápida. En otras palabras, las prioridades son otras y algunos tienen problemas de sordera letal.

RajoyLa postura de Rajoy de no presentarse a la sesión de investidura supone una muestra de su  soez cobardía, la típica de quien, acostumbrado a hacer lo que le viene en gana, no le gusta que lo controlen y menos lo hagan aquéllos que hasta hace poco eran sólo pequeñesímos impedimentos para su política neofranquista. Afortunadamente los ciudadanos han sabido poner a estos señores en el lugar de la historia que merecen, al tiempo que la justicia actúa aclarando quiénes son en realidad.

Pedro SánchezPedro Sánchez tiene grandes retos. Convencer a la vieja guardia de sus barones para que actualicen las líneas del PSOE, algunas anclada en el bipartidismo, y por otro lidiar con los cambios necesarios. Podemos, más que Ciudadanos, se presenta como un partido directo y fresco dispuesto a hacer todo lo posible por crear un gobierno progresista en España, a pesar de que entre sus filas se encuentran personas de corte independentista. Esta última postura no es, sin embargo, más que una quimera romántica por cuanto la separación de España supondría no sólo un alto coste sino la salida de la UE y del euro, a parte de implicar graves dificultades económicas en caso de que se diese un sí en un supuesto referéndum Pablo Iglesiasindependentista. Si Pablo Iglesias desea pactar con el PSOE habrá de limar estas asperezas. Estamos en el siglo XXI y no en el siglo XIX, cuando los románticos creaban países a su antojo. No se trata de desligitimar aquéllos que no se sientan españoles, se trata de luchar por el bien común por encima de ideologías e identidades nacionalistas en pro de bien común. En este aspecto Podemos ha de hacer un arduo esfuerzo para ser completamente convincente.

ALBERT RIVERAEn cuanto a Ciudadanos, su pretensión de que el PSOE negocie con  el PP de manera incondicional para un acuerdo de gobierno es un disparate. ¿Cómo es posible hacerlo con un partido que ha sido imputado criminalmente por el borrado de unos discos informáticos y que ha visto caer toda su cúpula en la Comunidad Valenciana por corrupción, todo ello sin mencionar los casos Gürtel  o los que surjan en el futuro? Se contradice Albert Rivera pues antes de negociar hay que limpiar el PP al completo, haciendo que caíga su líder y toda la cúpula nacional, algo que el ego de haber gobernado cuatro años con 186 escaños no va a permitir. Por lo tanto, el pacto PSOE con Ciudadanos no prospera dado que éste último partido, a pesar de ser nuevo, comienza con trazos y estrategias más que sospechosas.

Por lo demás no se ven muchas luces ni discursos comprensibles en el mapa político español, sometido a nuevas elecciones si es que no se produce el milagro de la iluminación democrática en el beneficio de todos. Si bien es cierto que ha sido duro estar cuatro años bajo el jugo del PP, toca ahora recuperarse y ver soluciones al caos que ha provocado semejante desgobierno y, lo peor, es que no hay mucho tiempo porque los problemas de los españoles son muy urgentes.

La democracia exige conciencia clara y honesta y me pregunto si algún día se podrá pasar la página de la mediocridad política, que muchos españoles parecen haber vislumbrado en las elecciones del 20D.

ÁNGEL VILVOORD.

 

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