CARTA A UN PRESIDENCIABLE

Estimado Sr, Sánchez,

descarga (1)Fue allá por el año 2011 cuando por el mes de Octubre, en un debate sobre el desempleo, no sé si se acuerda, tuve la ocasión de verle debatir frente a mí justo a ocho metros de distancia. Siempre tuve la idea de que la política servía para algo, pero en ese momento me percibí de un dato muy preocupante, de que la petulancia política es tal que lleva a sus representantes a olvidarse de los problemas de los demás, interpretándolos de manera más o menos curiosa, con una cierta dosis de indiferencia, tal vez por que no se sufren.

Además de director de este periódico virtual, soy psicólogo y en cierto modo conocedor de la naturaleza humana. Sr. Sánchez, en el 2012 me vi obligado a dejar mi patria para buscar suerte en Perú, No sabe la rabia que se siente cuando en el propio país no existen oportunidades y, de haberlas, son tan escasas que no merecen la pena. Esa impotencia es la que sienten muchos españoles que no tuvieron el valor que yo tuve, de emigrar y de luchar desde cero.

España ha sufrido cuatro años de pesadilla con el Sr. Rajoy, una especie de dinosaurio político que se refleja en las aguas del franquismo rancio y la derechona terrible que se financia con corrupción y las peores artes. Considero que España necesita un cambio RADICAL y creo que por eso las cuentas no salen en el Congreso a la hora de elegir presidente.  El problema radica en que el yo del político no es el yo humilde, dispuesto a aprender y a realizar un acto de colaboración, sino el que plantea sus posiciones y éstas han de ser acatadas, de forma que, de lo contrario, resultan simplemente  intolerables.

Este periódico surgió del 15M, al igual que Podemos. El problema es cómo articular ese cambio social. El PSOE gobernó más de una legislatura y en ambas jugó a dos cartas, a dar la imagen del progresista, pero al mismo tiempo a guiñar de vez en cuando al status quo. Reconozco y comprendo lo difícil que es verse sometido a presiones externa para decidir qué es bueno o malo para un país, sobre todo ahora, momento en el que el TTPI propone medidas que son dictatoriales y que van contra las decisiones de gobiernos justos. Esto es una lucha para el cambio real, el que muchos tenemos in mente pero no sabemos cómo articular. No hay que ver la historia de Sirynsa, que al final se doblegó a Bruselas y no se salió del euro, algo de lo que Podemos debería tomar buena nota.

Sin embargo, permítame decirle con todo respeto que este grupo nuevo y muy fuerte se alimenta de ese descontento social  y que, para tenerlo en cuenta, habrá de dar garantías de una real intención de cambio, en un complicado juego de ajedrez donde las piezas están al revés. En ausencia de mayorías y con incremento de las actitudes populacheras tampoco es posible trabajar y el mejor ejemplo es el auge de la extrema derecha en Europa. El descontento dio lugar a Hitler, nunca lo olvide y no al contrario.

Piense bien entonces antes de hacer nada y piense, valga la redundancia, que cualquier decisión ha de ser tomada para el beneficio de todas las personas y no para unos grupos específicos. Fueron precisamente algunos de sus barones los que pusieron el grito en  el cielo cuando se veía la posibilidad de un pacto con Podemos y estoy casi seguro de que en este caso Pablo Iglesias sí tiene razón cuando le dijo en el Congreso que hubo presiones para hacer un gobierno al viejo estilo.

Sr. Sánchez, España necesita nuevas maneras, nuevas caras, nuevas políticas y, sobre todo, nuevas medidas que respeten al ciudadano y le ayuden a tener una vida digna. Todo lo que no sea eso es simplemente un insulto a la inteligencia de quienes han dicho basta.

ÁNGEL VILVOORD.

 

 

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