LOS IMPUESTOS Y EL TRALARÁ.

imagesLa firma legal de Mossack Fonseka ha puesto a más de uno en un serio apuro justo cuando el fisco de muchos países aprieta con fuerza para que resulten adecuados los déficits públicos. Más de 11 millones de documentos, revelados a la prensa alemana, pone de manifiesto que amigos personales de Vladimir Putin, presidente ruso, la misma casa real de Arabia Saudí y otros muchos se han dedicado a tener sus fondos en empresas fantasmas en Panamá, considerado un paraíso fiscal al tener muy pocos impuestos en comparación con los tipos impositivos de los países de origen.

Es un privilegio de los grandes poder acceder a crear estas compañías fantasmagóricas, como la hermana del anterior rey de España, Juan Carlos I. Llama la atención la impunidad con la que los que sí pueden pagar impuestos no lo hacen y los que están con la soga al cuello tienen que estar al tanto en agua, luz, hipoteca e impuestos con Hacienda, so pena de que ésta les caiga como una losa y les haga la vida imposible. Todo ello mientras desde Bruselas se habla de la necesidad de tener ciertas cifras presupuestarias para sostener la creciente deuda pública a niveles no demasiado altos y preocupantes, al tiempo que se conserva la farsa del euro. Es así como en su nombre todos se llenan la boca de Europa mientras los mortales nos enteramos de este dantesco espectáculo de huida de capitales hacia lugares donde el capitalismo hace honor a su más sucio nombre.

¿Cómo creer entonces que para sostener un sistema hay que colaborar con él cuando no todos lo hacen, aún teniendo más capacidad que quienes lo sostienen? Esa gran mentira, demostrada en documentos, es la prueba perfecta de la catadura moral de quienes gobiernan no sólo ya economía mundial, sino de los que, elegidos democráticamente, se dedican a engañar y hacer de cualquier elección una de las mejores farsas de la historia.

Porque si ha resultado esto, no sería nada de extraño que hubiera alguna organización secreta tipo Bilderberg a quien le interesara mucho todo este desorden. Pensemos que si sólo vemos la punta de la pirámide, la base ha de ser para intentar habitar en otros planetas ante la inmundicia que gobierna la tierra.

Afortunadamente la humanidad descubrirá todos los sucios secretos sobre los que se asienta la democracia más falsa de la historia, donde las leyes se hacen para los enemigos y todos son favores para los amigos. Así nos va a los simples mortales.

ÁNGEL VILVOORD.

 

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